Si la IA pensó que sería todo de color rosa la relación entre los humanos, las cosas adquieren ya una polémica legal que podría durar años y afectar la IA generativa.
Escritores best sellers estadounidenses, entre los que se encuentran George R.R. Martin, John Grisham y Jonathan Franzen, han demandado a OpenAI por infracción de derechos de autor. Los autores acusan a la empresa de entrenar su popular chatbot basado en inteligencia artificial, ChatGPT, utilizando sus obras sin su permiso.
La demanda, presentada el 21 de septiembre de 2023 en un tribunal federal de Manhattan, afirma que OpenAI “obtuvo y utilizó ilegalmente millones de obras protegidas por derechos de autor de autores estadounidenses”. La demanda alega que OpenAI utilizó estas obras para entrenar a ChatGPT, lo que le permite generar texto, traducir idiomas y escribir diferentes tipos de contenido creativo.
Los autores demandantes buscan una indemnización por daños y perjuicios, así como una orden judicial que prohíba a OpenAI seguir utilizando sus obras.
OpenAI ha respondido a la demanda afirmando que su uso de los datos de entrenamiento es legal. La empresa afirma que sus modelos de lenguaje están entrenados en un conjunto de datos que incluye libros, artículos, código y otros tipos de contenido. OpenAI afirma que este conjunto de datos es “amplio y diverso” y que no está restringido a las obras de los autores demandantes.
La demanda de los autores best sellers es uno de los primeros casos importantes que examinan los derechos de autor de la inteligencia artificial. El caso podría tener implicaciones significativas para el futuro del desarrollo y la aplicación de la IA generativa.
Impacto potencial del caso
El caso de los autores best sellers contra OpenAI podría tener un impacto significativo en el desarrollo y la aplicación de la IA generativa. Si los autores tienen éxito en su demanda, podría establecer un precedente que obligue a los desarrolladores de IA a obtener el permiso de los autores antes de utilizar sus obras para entrenar sus modelos.
Esto podría dificultar el desarrollo de IA generativa, ya que los desarrolladores tendrían que negociar licencias con un número cada vez mayor de autores. Sin embargo, también podría proteger los derechos de los autores y garantizar que sean compensados por el uso de sus obras.
El caso aún está en sus primeras etapas y es probable que dure varios años. El resultado del caso podría tener implicaciones significativas para el futuro de la Inteligencia Artificial y sus aplicaciones.
